¡Ocupado! Sólo en Navidad

Diciembre 28, 2009
¡Qué estrés de vacaciones! ¿No? La Navidad es dulce y amarga al mismo tiempo. Pasas tiempo con tu familia, ves a parientes que hacía mucho que no veías,… Pero en mi caso, te entristece el hecho de no poder compartir todo esto con tu padre y con tu madre, y más aún si sus caminos se separaron justamente en esta época, por lo que estará manchada siempre. Desde un punto de vista general, esta es la época en la que más lío hay: te levantas a la hora de comer; almuerzas las sobras de nochebuena durante la semana; comes mantecados en las tres comidas; tienes planes para todos los días y parece que no tienes tiempo ni de… ¡RESPIRAR! Por favor, ¡qué agobio!
Pero, ¡qué bonito es pasar las veladas en familia! Sobre todo si han llegado nuevos componentes, ¿no? Como mi sobrino, Enrique, que con tres meses y medio se ha comido a todos con papas… todos pendientes del renacuajo, pero, ¿qué hacer si no? Cada vez que te mira con sus ojos, parece que te está suplicando que le des un achuchón y le cantes un villancico. Esos ojos que parece que se le van a desorbitar porque está súper pendiente de todo, curioseando, moviendo los brazos y piernas arriba y abajo, comenzando a ser consciente de donde está,… ¡no se nos va a caer la baba con él! El padre de la criaturita dice: Los adultos se vuelven idiotas con un bebé delante… Y lo sabe más que nada porque él ha sido víctima de la garra de su chiquitín.Y todo esto da la casualidad de que pasa en Navidad.
¿Y esa ilusión que tenemos todos de hacerlo mejor en el año que entra? Todos queremos estar más guapos, adelgazar, sacar mejores notas, un ascenso en el trabajo… Y cuando ha acabado el año, ¡más de lo mismo! No ha cambiado casi nada, y nos decimos “bueno, pues para el año que viene”. Por eso el año nuevo es un negocio, es cuando más “fascículos de coleccionista” se venden, por ejemplo. ¿Y por qué dejamos las cosas para el año que viene? Empecemos ya, ¿no?
Mi alegría de estas navidades ha sido encontrar la amistad,… que hace tiempo no experimentaba con tanta fuerza. Sigo conservando mi grupo de amigos, obviamente, y los quiero mucho, pero necesitaba tener amigas… y en vísperas de fiesta, me han caído dos del cielo (espero que no se hayan hecho mucho daño): Cristina y Estela. ¿Qué voy a decirles a ellas que ya no sepan? Me alegro muchísimo de que volvamos a estar juntas y que estén pendientes de mí, cosa que me encanta porque me hace sentir importante. Esta vez, espero que no pase nada que nos separe, y menos algo tan tonto como lo que lo hizo la primera (y última) vez. Además, ¡Estela y yo vamos a compartir la entrada en la universidad! En estas Navidades, de momento, he podido arrancar un ratito para estar con ella y ver la magnífica “Sleeppy Hollow” de Tim Burton… ¡Las dos somos fans de sus películas!
La pena… pues que él se ha ido con su gente a la otra punta de España, y que lo echo de menos. Mi consuelo es saber que lo está pasando bien y que cuando vuelva, aún quedarán unos días de vacaciones que explotar juntos. ¿Pero a caso la distancia es un problema cuando hay tanto amor? Y menos aún cuando son sólo diez días los que tengo que esperar.
Estos días se tiene la cabeza demasiado saturada para pensar en algo más, por eso muchas veces es normal sentirse rara, pero la enseñanza que he sacado de esto es que tengo que aprovechar estos detalles que, en realidad, por una cosa o por otra, sólo se dan en Navidad.
Así que, venga… ¡FELICES FIESTAS A TODOS! Y que en Navidad vuestra única limitación sea el CARPE DIEM.

Rarezas

Diciembre 28, 2009
Fuera de mi cuerpo, buscando un espacio donde meterme. Agonizo mirando a mi alrededor, ¿dónde estoy? ¿qué sitio es este? Corro, intento encontrar una calle que me resulte familiar, una esquina, un pedazo de pared… nada. Poso mi dedo índice en el muro de ladrillo que está más cercano a mí, y a medida que camino, voy silueteando las olas de un mar encolerizado y me imagino a los pececillos alborotados, tratando de encontrar la estabilidad en algún recobeco, como hago yo en mi desconocido lugar.
Cuanto más camino, menos quiero continuar y tengo la sensación de que voy a desplomarme y nadie va a recogerme… Que voy a quedarme tendida en el suelo, rota en fragmentos, y esas extrañas personas que pasean por ese tedioso lugar pisaran los retales que han quedado, sin saber que fui o que pude llegar a ser.
Eh… un momento, ¿ese no es el tobogán donde me caí a los cinco años? Sí, sí… Y ahí está la plaza donde solía correr con mis amigas,… también me tropecé allí, y me hice una buena herida en la rodilla. ¡Anda! Pero si está allí mi taller de pintura, ¡y la biblioteca! Pero, ¿dónde está todo el mundo? Este silencio da miedo, se traga el aire, y parece que quiere comerme a mí también. Parece que estoy soñando y que alguien ha vertido miel en mis ojos para que no los pueda abrir… Pues me saben dulces los recuerdos, pero me angustia el no poder despertar.
¡Auch! Espera, alguien me ha pellizcado. Alzo la vista, parece una silueta femenina. Sí, sí, lo es. Me dice que no tengo de qué preocuparme, que no estoy sola y que no me sienta mal por no tener claro en qué espacio meterme. Acaba de confesarme que ya estoy en mi cuerpo. ¿Entonces por qué miro mis manos y no las reconozco? ¿Por qué me siento de tantas formas a la vez, cómo si fuese tres personas al mismo tiempo? Ahora la silueta toma forma de chico, y con voz familiar me dice, de nuevo, que no me preocupe, y añade que no siempre puedo controlar todo lo que pasa que hay veces que tengo que protegerme de la tormenta en vez de salir y que, cito textualmente, me parta un rayo.
Cierro los ojos, los aprieto, y los abro lentamente. Almohada de rayas naranjas, verdes y amarillas, un peluche peludín, uñas pintadas de negro… ¿Pero qué ha pasado? Parecía todo tan real, y ha sido todo ¿un sueño? No, no sólo eso… Ha sido una lección. Cuando me siento rara, no puedo encorajarme, y no hacer nada… Simplemente sentirme mal y no buscar algo mejor. Hay momentos en los que, sencillamente, toca estar triste o desanimada, y la cura no es la resignación, si no el optimismo, el pensar que, aunque no de forma inmediata ese decaimiento va a pasar… ¡Y que no parezca que cuando comienza a nublarse el cielo va a llover toda la semana! Que si algo va mal, no hay que pensar en todo lo que puede empeorar o en las cosas que, a parte de esa concreta, van de una forma que no me gusta. Porque tengo que sacar fuerzas de lo que soy, que puedo… ¡Si he llegado hasta aquí entera, claro que puedo!
Las pesadillas cuando estás despierta son para quien no quiere afrontar lo que es en realidad, para quien se queda sumido en su desgracia sin ver que el sol se asoma allá, no muy lejos. Yo no voy a ser quien se esconda. Lo único que hay que hacer es mantener los ojos abiertos, la mente despejada, las ideas claras… y no dejar que las malas ideas viertan miel sobre tu claridad… Porque a veces es más cómodo sentirse desgraciado antes que sentirse triste con solución próxima. No caminaré por la senda fácil, y si tengo que perderme en lugares que no conozco, lo haré, y buscaré un mapa que me guíe. Porque no soy ninguna cobarde, ni tú tampoco, ni él, ni ella… Porque todos podemos vernos víctimas de una situación, volvernos diminutos y decir “¡hasta aquí!”, beber una poción engrandecedora y ser mayores que el miedo que nos aqueja.
Y esa poción no la tiene un mago que vive en la Atlántida, la tenemos cada uno de nosotros.

¿Qué haces esta tarde?

Diciembre 28, 2009
¿Cuántas veces te has quedado un día entero vagueando sin tener nada que hacer y aburrido como un espantapájaros en el desierto? He creado un blog junto con una amiga en el que hablamos de nuestras aficciones y comentamos series, películas, libros, CDs de música, etc., para que quién lea nuestras entradas disponga de ideas para momentos vacíos.
Aún estamos construyéndolo, pero si te das una vuelta, ya  podrás leer algunos comentarios. ¡Espero que te sirva!
Y tú, ¿qué haces esta tarde?

… y aquí seguimos

Mayo 28, 2009
Después de lo pasado y lo que aún queda por suceder… Se sigue esperando esa lucecilla parpadeante como gusto dulce que la vida depara a la vuelta de la esquina.
Sentada en una silla de mimbre y esparto, ante esa ventana en la que nunca me había sentado, miré al exterior lleno de esa paz aparente que tanto duele y engaña. Cuando miras la realidad de forma objetiva muchas veces te fijas en cuántas cosas de las que creías puras y reales (para eso es la realidad, ¿no?) se desvanecen como el barquito del soldadito de plomo. Es como si fueses la única de saber lo que pasa, como si todos hiciesen el esfuerzo de ignorar lo evidente… Y es cuando te das cuenta y caes: ¿Y si lo que yo creo que es objetivo, visto desde esta silla, realmente es subjetividad? ¿Y si tengo que darle la mano al papel y dejar de luchar contra él? Tengo la virtud (o el defecto) de revisar las cosas millón y medio de veces, y tras hacerlo, darme cuenta de las cosas, y en este caso llegué a la conclusión de que quizá el papel nació para ser papel… Y que hay que dejarlo que siga su trayecto empapándose y hundiéndose en un río desconocido.
Pienso que tengo razón, pero no quiero ser cruel e imponer mi razón a nadie. Quizá en este caso la subjetividad no sea algo negativo si no lo mejor que me podía pasar para entender la situación. Tal vez la silla esté bien para ver las cosas bonitas y preciosas y hermosas y espectaculares… Pero hay que escavar un poco más, y otro poco más y meterse en la historia… Y las conclusiones pueden ser crueles, sí, quizá, pero así tendrás la certeza de saber la verdad.
Mientras escribo, me doy cuenta que… De momento toca aguantarse y, que pase lo que pase, yo tendré la conciencia tranquila (o semitranquila) de haber actuado según mis principios. Respiro e inspiro y me olvido un poco de todo. ¿Qué le hago? Trato de hacérselo ver, pero si no se da cuenta… No puedo insistir, está en una época difícil, tiene que avanzar y debe hacerlo sola, aunque me cueste mi lucecilla parpadeante en numerosos casos… Sólo espero que la apague con un fin que sea positivo para ella y… Al final también lo sea para mí. Porque a pesar de que es cruel, como mi razón, es una personilla en formación (aunque crea que sabe de todo). Quizá no sea lo suficiente madura como para ignorarlo o lo bastante insensible como para no prestarle atención…

Mi curiosidad repentina

Mayo 5, 2009

TSUNAMIS tsunami

· Un maremoto o tsunami (del japonés tsu, «puerto» o «bahía», y nami, «ola») es una ola o un grupo de olas de gran energía que se producen cuando algún fenómeno extraordinario desplaza verticalmente una gran masa de agua.
· Mirad esta enorme ola:
http://www.youtube.com/watch?v=eAkijDDS61A
· El 90% de estos fenómenos son provocados por terremotos, en cuyo caso reciben el nombre, más preciso, de maremotos tectónicos. La energía de un maremoto depende de su altura (amplitud de la onda) y de su velocidad.
· Si un tsunami golpease a España, habría 30 minutos para avisar y evacuar a la población. En España ha habido 24 tsunamis en los últimos 22 siglos, aunque el único que se califica de destructivo (8′5 en la escala Richter) sucedió el 1 de noviembre de 1775. Se levantó una ola de 15 metros que acabó con la vida de 2.000 personas. En caso de que esto vuelva a repetirse, los expertos dicen que si no diese tiempo de evacuar a toda la población, los plantas más altas de los edificios valdrían como refugio, pues las construcciones modernas aguantaría la fuerza del maremoto
[http://www.canarias7.es/articulo.cfm?Id=8285&dia=17/08/05 ]
· ¿Qué hacer en caso de tsunami? Si vives cerca de la costa y sientes un temblor lo suficiente grande como para agrietar un muro, en los 20 minutos siguientes es probable que llegue el tsunami. Si hay alerta, sitúate en una zona alta que esté al menos a 30 metros sobre el nivel del mar, y en caso de que haya rutan de evacuación, síguelas. Y, ¡muy importante! Si te encuentras en una embarcación, dirígete a alta mar, no a la orilla, pues dónde los tsunamis son más peligrosos es en la costa.

Efímera felicidad

Abril 3, 2009
Otra vez trato de convencerme de que la culpa es mía. Otra vez unas pocas palabras inoportunas logran entristecerme. Y vuelvo a caer en este círculo vicioso de la inseguridad, en no saber dónde pisar… Me da la sensación de que cada paso que doy sólo sirve para que el suelo se hunda al sentir la presión de una huella, tengo la impresión de que si quiero conseguir algo bueno para mí he de romper los vínculos afectivos que son tan imperfectos, tan… limitantes. Es bonito tener a alguien a tu lado con el que poder contar, o a muchos alguienes. Lo malo es que no siempre es así, y que al mismo tiempo que cargas esa supuesta felicidad, cargas también la posibilidad de que te hagan daño o te decepcionen (o que tú los decepciones). Llegados a este punto, es cuando yo me planteo que pesa más: si la felicidad que me proporciona esa relación o relaciones o el peso de la decepción y el dolor… En eso estamos, en una pregunta entre interrogantes que aún no sé responder.
Muchas veces pienso en que no sé diferir entre si soy yo la que necesita esa relación o es la relación la que me necesita a mí. El sentir que soy importante para alguien o alguienes, me hace sentir muy torpe y me confunde. No quiero decepcionar a nadie y quiero ayudar a quienes lo necesiten, pero, ¿a cualquier precio? Es decir, ¿voy a entregar mi alma al diablo con tal de hacer feliz a quién me necesita y renunciar a mi propia felicidad? No lo sé, viendo las locas cosas que pasan hoy en día, tampoco me sorprendería que yo acabase por entregarme a la humanidad (cosa que parcialmente hago ya).
El segundo motivo de mi reflexión es la venganza. Cuando alguien te ha hecho daño sientes una mezcla de sentimientos: tristeza y enfado, normalmente acompañados de este sentimiento de venganza.Vale, pues, aparentemente parece que tengo muy claro esto, ¿no? Pues no. Lo que yo me planteo es: ciertamente, después de que alguien (o alguienes) me haya hecho daño, paso por esa fase de tristeza-enfado, fase dónde suele gobernar más la tristeza en forma de impotencia, frustración y decepción (conmigo misma y el resto). Ahora, ¿a dónde quiero llegar? Pues aquí: ¿Lo que hago después de haberme sentido dolida es por venganza o simplemente indiferencia? Es difícil ser autocríticos con nosotros mismos, es más fácil reconocer lo positivo frente a lo malo… Y esto no es ninguna novedad. Que sí, que también es verdad que me complico la vida, que bien podría decir <Pues ya está, me vengo y listo>, pero la venganza no lleva a ningún sitio, sólo se crea un círculo de malas vibraciones, en el que cuando tú acabas tu venganza vuelve a girar, desarrollando en el otro deseos de revancha.
De momento dejémoslo ahí. Creo que hoy no voy a idear ninguna conclusión coherente a todo este embrollo de poco cuidado. Ojalá pudiera darle al OFF de mis pensamientos y descansar un poco de idear tantas teorías en mi cabeza. Deséame suerte…

Quiero

Marzo 12, 2009
Destrozar, cortar, rajar, pinchar, clavar, partir, estallar, golpear…
A veces quiero gritar, pero que no se me oiga.
A veces quiero romper el ruido, hacerlo más fuerte.
Quiero estrellar el cristal contra el suelo pisarlo,
sentir que se clava en ellos,
Y gritar… Gritar sin miedo.
Quiero sentir que sufro, pero sin temor
A herir al resto,
Quiero extrañar una felicidad,
Sin pensar quién más debe estar sufriendo.
Quiero llorar,
Vertir mis lágrimas en cualquier lugar
Sin darme cuenta de quién estará mirando,
De a quién le puede importar
Que esté llorando.
Quiero conocer la maldad
En mis manos
Saber qué es hacer sufrir
Y que no me importe mirarlo
Después haberle matado
De lástima.
Quiero romper el cemento
Con un soplo de mis labios
Matar un diamante
Al rozarlo con las manos
Y no poder destruir el algodón
ni el talco.
Quiero abandonar esto
Esto que no me deja,
Que me atrapa y me condena,
Pero me está corriendo por las venas,
Y ya es parte de mi sangre.
Quiero sacarlo, fuera, fuera,
Muy fuera… No quiero tenerlo,
No me interesa,
No vale la pena.
¿Por qué no nos repartimos
la empatía un poco?
Que necesito respirar,
Aunque sólo sea un rato.
¿Por qué no paráis dos segundos
de pensar sólo en vosotros?
Mirar en lo que se ha convertido
El mundo, mirar, mirarlo.
No quiero, no puedo
Cambiar el mundo sola.
No quiero, no puedo
Cambiarlo sin que tú quieras.
Descanso, respiro,
Quiero, sólo quiero,
Es mi único capricho…
Déjame…
Esperaré a alguien que venga,
Que venga conmigo,
Mientras, te tendré dentro,
Dónde, ahora, está tu sitio.

¿Destino?

Febrero 11, 2009
¿Crees en el destino? ¿Piensas que tu futuro está escrito y no hay modo de remediarlo? ¿Te quedas parado o parada viendo pasar las cosas buenas y malas de la vida sin hacer nada? Échale imaginación, no te sientes a ver lo que te traerá la vida, aspira a más y no sufras pensando en que no hay más que lo que aparentemente se ve… Escava y explora el terreno.
Lúgubre destino
Que dificultas mi camino,
Que no existes, realmente,
Que soy yo quién te inventa.
No eres camino, eres tormenta
Inesperada e imprevista
Fría, pero calienta
Al esconderse tras la manta
Del miedo a afrontar,
Del miedo a temer.
¿Por qué quieres ser valiente
ante toda situación?
No todo tiene solución.
Somos mediocres humanos
Con lúgubres e inexistentes destinos
En los que nos resguardamos
Para justificar un error
Que no es más que el temor
A ser imperfectos,
Pero es eso lo nuestro,
Ser humanos.
No sigas la marea,
Rompe el oleaje…
…¿Sola? Nunca,
Siempre acompaña
De mis fieles pensamientos.


Hombre malo, hombre bueno

Febrero 3, 2009
¿Bondad, maldad? El hombre es un ser neutral, todo depende de la situación. Hay veces en que alguien hace cosas malas al parecer de otro alguien, como por ejemplo: Los etarras realizan atentados que a su parecer son correctos, pero que visto por otra persona no lo son, y esto no los convierte en malas personas. Otro ejemplo: Un presidente o presidenta toma una decisión que a parte de los ciudadanos les parece bien, pero a otra parte les parece pésima.
En muchas ocasiones los actos son los buenos y malos, no las personas. También es cierto que el asesino que mata a alguien sabe que lo está haciendo mal y lo hace, y un asesinato de un inocente es algo malo desde el punto de vista de cualquiera. Pero hay agentes que alteran su calificativo mala persona: Puede que cuando era niño su padre le pegara o quizá presenció una violación cuando era muy joven. Por supuesto estos factores justifican su maldad como personalidad, pero no los actos cometidos.
En la actualidad se divulgan imágenes muy marcadas, especialmente en el cine y la televisión: el malo es malísimo y el bueno es incapaz de matar a una mosca. Nadie se para a pensar que el malo malísimo siente un profundo amor por su hermano y que se siente dolido por la muerte de su perro Pochi, al igual que nadie piensa que el bueno sensacional engañó a una novia suya y pegó a su hermano el otro día.

Reflexión del trabajo

Febrero 3, 2009
El trabajo es una forma de sentirse realizado, además de ser la base de la supervivencia. Opino que el trabajo para el ser humano es de máxima importancia, aunque su finalidad no debería ser el dinero.
Mi idea acerca de esto es un intercambio de beneficios, un trabajo por otro, me explico: Un profesor da clases al hijo del verdulero, y a cambio éste le ofrece parte de su cosecha. A continuación, muchos se preguntarán “¿y si ese profesor no da clases al hijo de ningún médico en caso de enfermedad que sucede?”, pues nada, que podría disfrutar de una atención sanitaria.
El objetivo de esto es: Tú ofreces tu trabajo al resto de la sociedad a cambio de que ese resto te ofrezca lo que a ti te hace falta. Aunque, de nuevo, puede generarse otro problema “¿y por qué un médico que ha estudiado una larga y densa carrera vive igual de bien que el verdulero que no ha estudiado?”, y mi pregunta es: ¿por qué no puede alguien conformarse con lo justo y necesario para vivir sin la necesidad de superar a otro alguien? Si estudias medicina es porque te dio la gana y al igual que necesitas al verdulero para comer, él te necesita a ti en caso de enfermedad.
Para que esto funcionase haría falta una sociedad generosa, tolerante y solidaria, valores que han sido suplantados por el egoísmo y la mala ambición. El trabajo ha de tener como propósito el tener una buena vida, no superar un nivel de vida, rodeado de diamantes, mientras otros no tienen ni pan que llevarse a la boca.