Después de bastante tiempo sin pasarme por aquí, me ha pasado algo que he decidido que merece la pena contar de esta forma. Tras el estrés escolar y algún que otro desengaño amistoso, me encuentro en una situación en la que me siento momentáneamente feliz. Es como eso que dicen de la salud: nunca se está sano del todo, siempre hay algo en ti, física o mentalmente, que te desequilibra un poco. Lo mismo pienso de la felicidad, nunca es absoluta, pero en momentos puede alcanzarse en su totalidad.
No estoy pasando por mi mejor momento en casa, toda mi familia está con un humor muy inestable y mi madre la toma muchas veces conmigo lo que me hace pasarlo bastante mal. Ha aparecido una personilla en mi vida que, a pesar de su escasa estatura, posee en su interior todo lo necesario para armar un transformer. Tiene un corazón de oro, ya que a pesar de que no nos conocemos desde mucho tiempo me ha ayudado en todo lo que ha podido y siempre está dispuesto a hacerme reír. Le doy las gracias por todo lo que me ha dado y anticipo otras por todas las cosas que quedan, no sólo ayudas, si no risas y buenos ratos. ¡Qué es un cacho de pan!
Y a él… Mi trocito de azúcar, mi fiel acompañante desde hace ya casi dos años, mi amigo incondicional ante todo, mi caballero enmascarado, mi héroe de cómic… Rodri. Muchas gracias por todo lo que has hecho por mí y por lo que sigues haciendo… Siempre a tu manera, pero siempre bien. Estoy muy orgullosa de todo lo que has evolucionado. Y, ¿qué más decirte? ¿Qué decirte que no sepas?
Aunque se acabe pronto esta momentánea utopía, recordaré siempre lo bien que me sentí al poder gozar de ella y estaré satisfecha de haberla disfrutado. Gracias a mí, también, por desbloquearme y abrirme la puerta de la despreocupación al fin… Oye, debería hacerlo más a menudo.
Escrito por luaxx
Escrito por luaxx 
Escrito por luaxx